lunes, 2 de septiembre de 2013

Berona Teomitzi en dos fragmentos



Habitada

Yo quisiera ser un ave, yo quisiera ser el sol
yo quisiera ser un ave, yo quisiera ser el sol.
Amarillo es el canario y Rosita mi abuelita
Amarillo es el canario y Rosita mi abuelita.
Y así cantando espero vida cambie su color
y así cantando espero vida cambie su color.
Ampersan / Colores

Vieja
tu "corona de Cristo" ha florecido
perfora mi corazón
o algún desgraciado distraído
Vieja
hemos pintado todas las paredes
más tu recuerdo no se borra
se adhiere a las estrellas
que decoran la azotea
La cocina aún huele a tu café con canela
tu pasitos aún resuenan en las escaleras
siempre quiero subirlas
"hay que soñar alto", decías...
mujer indómita, mujer fugaz
me enseñaste palabras desconocidas
ésas que sólo tienen significado
cuando se abrazan
Tu habitación es un nido de pájaros mudos
¿quién olvidar los vivido Vieja
si de eso estamos construidos?
Aquí donde le rezabas a tus santos
ahora se escuchan melodías demoníacas
donde hacías tu punto de cruz
cruzan mis pensamientos
revolotean
emigran lisonjeros

He crecido Vieja
cada vez somos más
cada vez más
se riega nuestra sangre
sobre la tierra

Vieja
todos los domingos ibas a la iglesia
enlutada como mi alma de pies a cabeza
ahora algún borracho bautiza tu acera
ahora algún sacerdote trunca la inocencia
ahora los representantes del cielo
promueven la guerra
Vos renunciaste a este mundo
pero tu mundo se quedó en esta casa
se cerraron con tus ojos las ventanas
ya nadie juega con pólvora en tu calle
ya no hay gritos de niños
sólo latas vacías
sólo el mundo y yo

Vieja
hoy compré un dulce
de esos que me regalabas
cuando niña para no llorar más
para hacer de esta estancia
algo menos agrio
para saborear un poco
tu ausencia

Hoy por fin el sol ha salido
las cerraduras se han abierto
no te aflijas Vieja
yo riego la "corona de Cristo"
hasta que nuestras raíces
te alcancen.

[...]

A la velocidad de los versos

El cáncer del tiempo nos está devorando. Nuestros héroes se han matado o están matándose. Así que el héroe no es el tiempo, sino la intemporalidad. Debemos marcar el paso, en las filas cerradas, hacia la prisión de la muerte. No hay escapatoria. El tiempo no va a cambiar.
Henry Miller / Trópico de cáncer

En la silla eléctrica
deberían sentarse los
traidores, esos sucios
tiranos regordetes
que sólo deben sollozar en los baños
que sodomizan las palabras
con sus sandeces
que sólo saben sacarse el sudor
con asalariados billetes
que nos dejan solos en los barrotes
de una cárcel
en los tranvías inseguros
en el sol ardiente del asfalto pidiendo limosna
el amor es vendido a putas
putas las horas sin amor

En la silla eléctrica
deberían freír su cerebro
regalarle salud a los niños
en lugar de zozobras
de sobras, de misiles, de miseria,
de sangre

En la silla eléctrica
deberíamos sentarlos a la fuerza
taparles bien la boca
para que sus lenguas venenosas
de serpiente
no sacrifiquen más nuestras alegrías
no vendan más nuestras tierras
no silencien más nuestras voces
pues si ellos apuntan con salvajismo
en nuestras sienes
arrojemos al cesto de basura
al "humanismo"
saquemos de nuestra alma
el valor de los ancestros
pisoteemos sus imposiciones
sus frases sin sentido
que sólo dejan
surcos de sal en nuestros rostros
que el azadón arranque sus cabezas de raíz
que la poesía sea un arma de calibre peligroso
que la poesía sea veneno
que la poesía sea protesta
que sea pasamontañas
que sea silla eléctrica.










Berona Teomitzi
Chiapas, 1986.

viernes, 30 de agosto de 2013

Carmen Lucía Alvarado en dos fragmentos


Lo poetas astronautas
caen de espaldas sobre su sombra
inician su viaje astral
por la profunda obscuridad de su figura

Sin luz hay profundidades
agujeros de gusano
que tienen la forma de su cuerpo
agujeros de gusano
que esperan con la boca abierta
para tragarse a los poetas astronautas
para que viajen dentro de su vacío
sostenidos por los miles de hilos invisibles
que los regresarán a la superficie
miles de hilos invisibles que surgen de lugares
que desconocen

los poetas astronautas están suspendidos en
el infinito
tragándose con los ojos inmensamente
abiertos
las partes más brillantes de sus paisajes
estelares

[...]

Un grito hiere la noche
el poeta astronauta tiembla
recoge las pocas palabras
que quedaron adheridas a su cuerpo
las sostiene entre sus manos
las ve frágiles
casi inexistentes
las aprieta contra su pecho
se aferra a ellas

con ternura y miedo
las coloca frente a él y empieza

de nuevo

a formar un mapa estelar
una maqueta del misterio
un reflejo del sueño
un poema










Carmen Lucía Alvarado
Xelajú, 1985.

martes, 27 de agosto de 2013

Sebastián Arce en dos fragmentos


Graffities

Mi habitación
es un seminario de fracaso práctico.
En el piso
descansa mi talento.
Sin corregirme,
el tiempo me corroe.
Tiendo a la desilusión:
cada quien cava
una fosa para sus sueños.

En los surcos de la noche
planté mi convicción.
Ahora tomo el camino
de vuelta a la costumbre.
La experiencia se parece
a los insultos escritos en los baños,
al aroma que emana de lotes baldíos.

Todo lo que puedo dar
son estas hojas,
que sin mí, nadie rayaría.

[...]

Oda a Heredia

Las flores adornan tu nombre,
perfuman las calles,
el pollo frito,
el incienso de los chinos.

Flores coloridas
en las fachadas.
Ofertas de zapatos
para majar la mierda,
pedazos de oído
que tu gente
olvida en caravana.

¿Cuándo podré recorrerte
sin que me ladre la basura?
¡Florece, Puta mía,
más allá de tu nombre!

Sube al Fortín,
es más que un gigante
vendido en estampillas.
Que tus palomas
vivan sin veneno,
tus casas sin terror
de los parqueos.

Recuerda, fue en vos
donde aprendí a caer
al sentir la luz de los faroles.


Sebastián Arce
Heredia, 1986.

domingo, 25 de agosto de 2013

Martín Díaz en dos fragmentos


0

(No ha amanecido y estoy harto de este día)

Queridos todos:
hoy
que tampoco soy mi dueño
necesito pasar al baño del infierno
a vomitar un poco
o quedarme desencantado por el tiempo
que se nos desprendió el cutis
mientras hacía la tremenda fila
rodeado de cuerpos curtidos de tanta fiesta
para entregarme como un pan de carne
         [a sus bocas
hambrientas de materia disponible
Seré todo suyo
ya sin alfileres
ni cicatrices
pero con el tanque vacío

Necesito sentirme un poco menos destructible
y creo que la indiferencia budista
será el síntoma de la renuncia final
con que me daré a sus manos

Confiésoles también que me hubiera gustado
      [nacer
con la vulnerabilidad menos grande
no despedirme hasta siempre de los paseos
llevando el alma agarrada de la mano
totalmente a disposición de los apuñaladores

(Prometí no llenarme de las palabras de la violencia
hoy tan de moda
ahora me odio).

[...]

(Afuera / ser tragado dolorosamente por tanto cielo)

La eternidad del amor cabe en un momento
              Expende lentamente su luz
              Abruma la sangre
              Se siente venir su olor humano
              su ternura de elefante

Toma por salto a la vida
Aquello más grande que la persona misma
aquello casi inabarcable
queda reducido a un suspiro perturbado
sobre una estructura de carne

Y mi corazón flota frente a esta Dulcinea
      [simbiótica

    Luz en la antena de un pez de lo profundo

Si sobrevive

           regresará a su paraje cavernoso

                           harto de escupirse la mano.














Martín Díaz
Xelajú, 1985.

viernes, 23 de agosto de 2013

Alexander Socop en dos fragmentos


Tengo un corazón que ronronea y amulla
está allá, bien lejos, sobre esa casa

Nadie me despide ese día
voy al encuentro de mis malas decisiones
soy dos dígitos en un listado de temores
que Nelson se coloca bajo el brazo
adentro, es mediocre el ruido y la soledad
sin embargo
mientras me desgarro el alma
estás allí
alzando el vuelo
como en las más bellas películas de Miyazaki

te alejás
y con cada oleaje del viento en tu cabello
espero que me proteja el asombro

a este lugar
no vine a imaginar
a este lugar
vine a ser el que siempre pierde
vine a ser
el que siempre entrega todo lo que no tiene

[...]

Puedo asegurarle al mundo entero - y maldito sea
quien lo niegue - que en tus ojos está contenido
todo el mar Caribe

Sobre un sofá negro
espero que mi alma se rompa
           [contra el ruido de una impresora matricial

Extiendo toda mi vista hasta dar con las paredes
mientras el neón requisa mis pupilas

todo esto es un riesgo pero ya es muy tarde
la vida no tiene buenos frenos
la muerte es creativa
y de buen deseo está llena la fatalidad del día

es como
salir a terminarse at the jungle of Guatemala city
salir con poco ayer para gastar
salir sin fantasías, sin constancia médica
           [o pararrayos
salir porque estoy cantando feliz
           [a la mitad de la ventisca feliz
porque bajo el sol todos somos más feos
y a la vuelta de cada redondez
quizá me espera el amor
            con la misma violencia
            de una ola
            que nunca encontró playa













Alexander Socop
Xelajú, 1988.