miércoles, 30 de noviembre de 2011

Cartas a noviembre

adónde van las palabras que no se quedaron

SR


Llegaron al comenzar el mes, no tenía idea que iba a hacer con ellas, decidí entonces dejarlas en la mesa de la sala. Debo decir, y con mucha pena, que no fue la mejor decisión. El olvido las transformo en monstruos, azules y verdes, algunas feas, otras más feas que las feas. Todas murieron de olvido.

A Noviembre entonces le quedo yo, quien soy un hombre sucio, tonto, vacío, inútil, amoroso y buen perro.

martes, 29 de noviembre de 2011

Te buscaré un poema que acorte la distancia

[Foto: Lily Matute]


a Paola

-luna que alumbra mis pasos nocturnos-.



Saldré a buscar un poema para vos

y espero sea un poema no tan malo

espero que sea un poema payaso

o un poema sueño

o un poema viento

o un poema ganas de ir y volver en un barco encerrado en una botella

un poema semi dios

un poema muerto con los ojos abiertos

un poema moribundo en tus parpados

un poema vivo sólo en el agua

un poema vacío de afuera hacia adentro

un poema fuego

un poema miedo

un poema risa

un poema puta

un poema cantante

un poema flor

un poema motel

un poema 50 centavos para un teléfono imaginario

pero un poema que sólo sea tuyo

y que siendo tuyo

sea mío también.


miércoles, 16 de noviembre de 2011

La música y el baile lo ponemos las mujeres luchadoras, no el Sistema

[Foto: Martín Cálix]

Karla Lara/Cantora

Quienes sostienen los discursos convenientes, quienes predican “la igualdad como un buen negocio” piensan que tienen el recurso, bien decía una compañera del movimiento de mujeres “Nosotras ponemos el baile, aunque ustedes pongan la música”.

Tanto ha molestado a ONU Mujeres el digno discurso de las mujeres y feministas independientes del movimiento social que corrieron a armar su propio evento para conmemorar el Día Internacional de la No Violencia contra las Mujeres, el próximo 25 de Noviembre, claro que en ONU Mujeres no pierden el glamur, ni la cortesía, porque la hipocresía es algo que aprendieron en los colegios católicos donde se mal educaron y sacaron sus maestrías en sus oficinas con aire acondicionado que hasta me imagino que les mantiene congeladas las ideas y victoriosas, piensan ellas, usando palabras como “coordinación de esfuerzos, tomar las calles, apoyar los esfuerzos”, anuncian en un tecnocrático mensaje electrónico, “cada quien hace su actividad”, ofreciendo sus migajas, como si las necesitáramos.

Son tan comparables a las señoras del Picacho y su altruismo, tan blancas como las Diputadas que andan libres a pesar de cometer el delito de falsificación de documentos públicos para sustentar un golpe de Estado, tan imparciales que toman posición sutil y certeramente siempre a la derecha, tan técnicas que omiten el nombre de los hechos y les nombran por la fecha en que acontecieron, tan ridículas que creen que ellas son el Sistema y el “Sistema” está tan en desvalor en el mundo entero, pero como viven en su burbuja alternando con quienes usurpan el poder, ni se enteran que al “Sistema” ya nadie le cree por avalar bombardeos, legitimar saqueos, ser portadores de la muerte de naciones enteras, por ser propiciadores con su silencio, del crimen en éste y en otros países del mundo y descaradamente, sin escrúpulo alguno hacen alianzas con las transnacionales de la muerte como Coca Cola y otras que pertenecen a esas lógicas del poder capitalista y patriarcal que nosotras, las mujeres y las feministas, combatimos.

Nosotras, las mujeres que nos hemos hecho en la lucha, en la calle, en el campo, en los mercados, en el barrio, en nuestros humildes hogares, en las fábricas como obreras, en las casas de ustedes como empleadas domésticas, en sus oficinas en las explotadoras empresas de limpieza que ustedes contratan, en las escuelas y en los colegios donde trabajamos desde la docencia o desde las oficinas, desde la calle donde vendemos dulces, guineos, polvos y lápices de labio baratos, de los que ustedes no usan, las que cortamos café, desde las tiendas de ropa usada donde trabajamos, las que hacemos tortillas, las que hacemos pan en las panaderías pequeñas o grandes, las que empacamos frijoles, las que limpiamos la milpa, las que ofrecemos arte y no vendemos entretenimiento, las que damos de comer a nuestros hijos e hijas inventando, multiplicando cada centavo, somos lo suficientemente dignas para ir a la calle y gritar que no queremos más violencia, simplemente porque ya no la soportamos, porque vivimos la violencia doméstica, la intrafamiliar, el acoso, el abuso sexual junto a la violencia de este sistema capitalista y patriarcal del que ustedes son cómplices, que nos margina, como el sistema en la práctica por ser indígenas, negras, pobres, lesbianas, sin escolaridad; porque sabemos en la piel lo que significa la pobreza, no la leemos en informes estadísticos donde sólo nos ven reflejadas en un cuadro, nosotras hemos ido a la calle siempre, somos muchas las que nunca hemos ocupado ninguna institucionalidad para movilizarnos, para gritar, la indignación nos basta y ha sostenido nuestras voces desde hace mucho tiempo.

Digo todo esto, desde mi posición personal consciente que se suma a la voz de muchas mujeres que como yo, se sienten ofendidas con su prepotencia colonial, ¿a cuenta de qué vienen del otro lado del mundo a decirnos el discursito?, ¿de nuevo el espejito?, no, ya no, si la dignidad la hemos pagado con creces, por eso hago derroche de ella porque, como otro montón de mujeres, he renunciado a mucho para tener no solo la libertad sino la solvencia de decirles lo que en este mensaje me atrevo, a sabiendas incluso, que la institucionalidad del feminismo y de organizaciones de mujeres, a lo mejor no compartan conmigo lo que aquí expreso.

No ocupamos sus tarimas, ni sus micrófonos, ni sus estructuras, ni sus migajas, existimos más allá de su hipócrita “Sistema”, más allá de su lógica de la igualdad como un buen negocio, más allá del día que ustedes celebran y nosotras conmemoramos porque son nuestras ausencias las que lloramos y peleamos, por eso nos movilizamos sin fecha, sin calendario, somos dueñas de ese gran recurso que ustedes desconocen, se llama Voluntad, se llama Fuerza, se llama Dignidad, se llama Sobrevivirlo. Nuestras voces van a sonar porque nosotras hemos puesto SIEMPRE el baile, el cuerpo, el contenido político, la cara, la voz, el coraje, la rabia, los sueños, la vida, la alegría y esta vez hasta la MUSICA será la nuestra.

POR UN MOVIMIENTO FEMINISTA Y DE MUJERES REFUNDADO, NOS MOVILIZAMOS UNA VEZ MAS ESTE 25 DE NOVIEMBRE PARTIENDO DEL MINISTERIO DE DEFENSA HASTA CASA PRESIDENCIAL PARA ALZARNOS PORQUE NUESTROS CUERPOS NO SON CAMPOS DE BATALLA, PAREMOS LA MILITARIZACIÓN.

viernes, 11 de noviembre de 2011

I encuentro de poetas emergentes

Leen: Pamela Valle, Tatiana Palacios, Hugo Contreras, José Linares, Sebastián Cálix y Marel Alfaro.

Banda invitada: DOSIS

Lugar: Dí Café ubicado en Honduplaza, frente a Radio Progreso, El Progreso, Yoro.

Fecha: 26 de noviembre de 2011.

Invitan: Dí Café, La Sociedad y Ñ Editores.


miércoles, 9 de noviembre de 2011

Caso 1804-003-E17

María desbordaba su energía en cada actividad. Pequeña estudiante, fuerte a la hora de tomar sus decisiones, así fue como la describió el alcalde pues conoció a la presidente del gobierno estudiantil del Instituto Perla del Ulúa. María Cristina Acosta, nacida el 14 de junio de 1995. Su cuerpo, fue encontrado a 2 cuadras de su hogar en la colonia Esperanza de Jesús, ¿móvil desconocido?, ¡ser joven y además mujer!

miércoles, 2 de noviembre de 2011

Amor Mentiroso

Ilustración hecha para los interiores de "Partiendo a la locura" por la artista boliviana Lucía Otero

(fragmento incluido en "Partiendo a la locura" en el Tríptico 5)

Era de noche. Era hermosa. Llovían huesos. Era el día de los muertos. Y le dije suave al oído: antes de irme déjame elevarte, y preguntó qué era lo que yo había dicho. Y seguí hablándole suave al oído y sin parar: tocar tus senos hasta las costillas. Ella comprendió a la perfección mis mundanas intensiones.

Veíamos televisión en la sala de su casa con la luz apagada, para dar ambiente de cine. Ella llevaba una falda blanca, larga y de bordados típicos, acompañada de una camiseta pacer sin mangas y de color azul celeste, que le quedaba ajustada al dorso. Se veía hermosa vestida así.

Parecía leer mis pensamientos y jugaba a un “Sí” mojigato. Despertando mis más bajas pasiones. Está de más decir que no imaginaba la idea de irme sin conseguir mi objetivo.

Así, mientras calentaba su oreja diciéndole: antes de elevarnos deja te digo, no tengas miedo, tú estás conmigo. Su risa seducía mis ojos viendo la forma de sus labios al reírse de una manera tan sensual. Su forma de sonreír me invitaba a decirle más sandeces.

Levante mi mano izquierda a contraluz del televisor que transmitía desde el reproductor de dvd la alemana La Vida De Los Otros y proseguí con la invitación: mira mis manos, dejaran de temblar, hasta que dejes de respirar. Ella sobrepuso su mano con la mía y acaricio mis dedos, bajó mi mano y besó mis uñas con la ternura de su respiración.

Intenté besarla y colocó su dedo índice en mi boca, rozando mis labios con la suavidad digna del momento. Entonces vacié mi siguiente rugido: déjame el vino que corre en tus venas. Para ese entonces ya me había dejado avanzar hasta la dulce textura de su cuello y su larga falda nos arropaba a los dos. Necesito verte por dentro… necesito cambiar desde adentro, le dije sin pensar absolutamente en nada más que no fuera conseguir quitarle la ropa y literalmente tatuar mi aliento en su piel.

Y justo cuando creí que era una de esas amantes mudas, me dijo con vos tenue, viéndome directo a mis ojos y poniendo sus manos en mi pecho: veo tu ánima. Levantó mi camiseta y besó mi pecho justo en el lugar en donde de mi corazón surge un volcán.

En ese momento sentí un extraño escalofrío que recorrió mi espalda al son de su mirada. Déjame ayudarte na´más dime como y así será, rezó susurrando y me besó.

Un extraño equilibrio comenzaba a darse entre nosotros. Ella había logrado ver mi interior y eso me asombraba, aunque no olvidaba mis intensiones carnales que eran las que al final de cuentas me tenían sumergido en ella recitándole retazos de una vieja canción, que también ella había logrado conocer porque yo le había prestado el disco que contenía la hermosa canción de Caifanes, sin embargo no podía evadir la claridad de su ser. Su densa espiritualidad y mis ancestrales instintos que siempre he creído tener habían encontrado una fluctuación en el universo, que había permitido nuestro encuentro.

Era de noche. Era hermosa. Llovían huesos y también era el día de los muertos. Algún significado especial debía tener. Con todos esos elementos juntos algo debía pasar.