lunes, 6 de octubre de 2014

Mensaje en braille para Diane


Foto: Sandro Miller | Diane Arbus

Sí, también soy de los  que la primera vez que escucharon el nombre de Diane Arbus fue en FUR, luego, ha sido difícil hablar de Arbus sin tener en mente a Nicole Kidman. Luego está todo el delicado tema de la fotografía, de lo que Arbus significa para el arte y de lo magnifico en el misterio de la construcción de su obra. Diane, y aún hoy siguen naciendo seres misteriosos que escriben cartas de amor para vos.

¿Quién entiende el lenguaje en el que conversan las aves de la migración de los atardeceres extraviados? ¿Quién aprendió a conversar con los árboles dorados que habitan el centro del bosque en una montaña helada de Irlanda? Sólo, quizá, quien haya aprendido que el cuerpo es un caja de resonancia y que el sonido que emitimos es la imitación de la belleza. La belleza tiene mil caras, los sabía Diane.

En un fragmento de un poema escrito por Balam Rodrigo (arquitecto de la metafísica) explotan los mundos pequeños de otras habitaciones, de las desconocidas habitaciones de una cíclope cuyo ojo siempre vio la oscuridad como la línea perfecta de su horizonte: «Dios reía cuando nacieron los monstruos fotografiados por Diane Arbus.» Entonces yo también siento enormes deseos de ser uno de esos monstruos y que luego alguien me escriba un poema, chiquito, de amor por el placer de sentir el amor entre las venas.

«El ejército del asombro ha decapitado al gigante del miedo, ese Goliat que derribó Diane con sólo lanzar una córnea de plata al monstruo del corazón.» Dice Balam, que su «Braille para sordos», es un trabajo que debe leerse con el corazón, pero dentro habrá que derribar nuestros propios monstruos para la doble lectura, la poética de Balam y la imagen de Diane. No somos expertos en reparar nuestros corazones sino en romperlos, pero habrá que hacer ese plus de resistencia humana para no caer vencidos ante la lectura. «Toda belleza es monstruosa, aunque no haya más monstruo que el corazón. Toda fotografía de Diane es un juguete poético, un fragmento de la eternidad, rescoldo de una pira sagrada cuya brasa termina por devorarnos el alma.»  Pienso entonces que Downey Jr. se ve de una belleza opaca en la película, no porque la Kidman lo opaque sino porque la Diane real es un ser difícil de capturar en una imagen, se necesita entonces leer la vida y para leer la vida, se debe atender al sonar de nuestro radar, el corazón, ése animal furioso que sabe a mar.

Braille para sordos es un texto hermoso, sonoro, un bello canto a la vida, construido para ser leído con el corazón, de eso no cabe la menor duda. ¿Por qué nos destruimos al ser confrontados por este tipo de textos? Cabe la posibilidad de que nuestra imposibilidad de ver la belleza real radique en el hecho ineludible de que la hemos nombrado en lugares extraños a ella. Hemos llamado belleza a todo aquello que en verdad está lejos de serlo. Aún así, siguen existiendo esos hilos de multiplicación de la belleza donde la vida se manifiesta en pedazos fragmentados de luz. Luz que irradia las oscuras salas de lo impalpable.

«Una fotografía es un organismo de luz que atrapa la belleza desmembrada, como la lengua de los poetas, en el negro pozo del tiempo. Palimpsestos del horror, fetiches para invocar el misterio, las fotografías son talismanes para la ensoñación, llaves para abrir el envés del mundo: máquinas de mirar.»

No se puede mirar con los ojos carnales la encriptación del mensaje. Somos sordos que utilizamos el corazón como guía. Todo aquello que afirmamos haber visto en realidad no lo es, la latitud de este mensaje va más allá de la simple compresión de la mostruosidad hecha imagen, fabricada desde la belleza en estado puro. Diane, los árboles te abrazan y graban en su savia el color de tus ojos, querida.

«En medio de esta página sin mácula ―hoja de nieve― hay un ángel mendigo haciendo una fogata negra hecha de sombras, de noche, de amargas sílabas que alimentan el fuego de la escritura. Levanta las manos al cielo y hace braille con los astros: lee la inmensidad y el silencio de Dios. Alrededor de la fogata se reúnen hombres solitarios a calentarse las manos, a recuperar el olvido y recordar las cosas primitivas, la antigua comunión con la lengua: silban. Mientras, el ángel mendigo parte el pan del asombro y reparte las barajas del silencio. La muerte, que ha llegado en el último tren de la memoria, se sienta a jugar con ellos. Juegan con naipes hechos de tiempo y nada tienen para apostar más que la cordura: todos quieren la partida y ganar así el trigal de monedas de la demencia.»

jueves, 25 de septiembre de 2014

Junkie


1

El mundo se cae, Junkie, se cae a pedazos.

2

La vida es un poema, Junkie, escrito en una servilleta después de comer el menú económico.

3

El amor es un barquito de papel, Junkie, uno atrapado en una botella de Coca-Cola.

4

Te ves al espejo, Junkie, y cada mañana pensás que sos Travolta en Pulp Fiction.

5

En los atardeceres no se llora, Junkie, jamás se llora.

6

Hasta Iggy puede enamorarse, Junkie, por eso Beside you.

7

Leer es importante, Junkie, Alice in the wonderland y otras historias de viajes salvajes.

8

Vos no sos Ray Charles, Junkie, vos no.

9

Esta noche un ave te molerá los huesos, Junkie, y como el bullicio de finales de octubre te abrirá los pensamientos.

10

En el fondo del mar sólo están los dioses que ya no se adoran, Junkie, ¿y vos aún pensás en ser eterno?

11

No te ves como Jared Leto en Requiem for a dream, Junkie.

12

No me des la ausencia, Junkie, de todos los meses en los que no exististe.

13

Los súper héroes no están aquí, Junkie, ellos escaparon con el último atardecer del siglo pasado.

14

Junkie, las preguntas no hacen falta si no existimos.

15

No hay rescate, Junkie, del final que nadie ha contado aún.

miércoles, 17 de septiembre de 2014

De los libros olvidados: Materia prima


Hay libros que definitivamente no tiene sentido alguno escribir sobre ellos porque no hay nada qué decir, hay que leerlos y punto. Darse cuenta en su lectura que son piezas bellamente fabricadas, a mano, de factura limpia y honesta, es el caso de Materia prima de Rigoberto Paredes. Aún así, estoy aquí escribiendo de que no hay que escribir sino leer.

Bájenlos
de esa torre.
Escóndanles
la musa.
Espanten
sus fantasmas.
Abranles
sus ojos (o limpien sus anteojos)
para que vean
más allá
de la página, de la máquina, del escritorio.
No se dejen.
No los dejen escribir
poesía en vano,
y en vez de consagrar sus bellas intenciones
exíjanles los actos
alusivos a sus palabras.

Juego limpio, pág. 13.

¿Dónde van a parar los poetas
que mueren? Ni el cielo ni el infierno
son lugares seguros
para seres tan dados al exceso y la furia.
Bajo tierra
no habrá quién diera de vivir
a sus blandas cabezas, habituadas
al ruido, el fulgor y la altura.
Y en la faz de otros mundos
(donde Platón acecha)
no hallarían cabida sus ánimas penantes.
Aquí tampoco
¿Dónde van a parar los poetas que mueren?

In memoriam, pág. 20.

Murió
en París
con aguacero
y todavía
no escampa.

Epitafio (1892-1938), pág. 21.

Debajo de tu falda
se oyen ruidos extraños

algo se mueve allí / entre tus piernas
como sombra en el monte

se ven ciertas señales de vida en tus adentros
(conchas algas espuma y mensajes de náufragos a
                                                                     / salvo)
toda esa tierna herencia de las altas mareas

un viento favorable
desordena el secreto follaje de tu cuerpo
y a veces pareciera
hace hace buen tiempo
en los alrededores de la cama

tengo la sana intención
de aclarar esas dudas
una noche de estas

Entre nos, pág. 30.


Cuando estoy
allí
adentro
no hallo
qué decir
salen sobrando
las palabras
y se traba
la lengua
en un quejido

En la torre de Mabel, pág. 33.

Editado por EDUCA en 1985, escribir por escribir para llenar espacios en un post, no tiene sentido. A Rigoberto hay que leerlo sabiendo uno que lee a una de las voces más importantes de la poesía hondureña.

miércoles, 3 de septiembre de 2014

Armando Alanís Pulido en dos fragmentos


La noche invadió las cosas
(poeta damnificado)

Agitado y oscuro,
no olvido la sentencia:
gotear pausadamente
en rebeldía y sin arrepentimiento
anda, rondar las hemorragias.

Hacer en cautiverio
el balance del siempre y el jamás.

[...]

Furia
(poeta en crisis)

El pétalo,
tu gemido,
la razón, el polvo
y una cantidad impresionante de caramelos
avanzan en hilera
hacia mi paciencia más austera.

Alabado sea el descaro de la invención.











Armando Alanís Pulido
Monterrey, 1969.

jueves, 28 de agosto de 2014

La microficción de los talleres de creación literaria, homenaje a Cortázar

Los chicos y las chicas del IGA en pleno cadáver exquisito. | foto: Jessica Guifarro

Estuve dando un taller de creación literaria en el IGA en Xela, con los chicos y las chicas del círculo de lectura de la biblioteca estudiantil, el taller rondó las nuevas formas de escrituras desde el uso de las redes sociales y ya que era el mismo día en que Cortázar cumpliría 100 años, decidieron hacerle un homenaje con este micro a uno de los narradores más significativos de la literatura contemporánea de Latinoamérica, se los dejo aquí, sin corrección de estilo ni de ningún tipo, así como ellos y ellas lo hicieron:


Juan estaba aburrido y pensó en llamar a su amigo Cortázar. 

Cortázar en la gran furia al escribir su cuento, el único pasivo de la habitación era su gato. Al darse cuenta el internet no funcionaba, contestó la llamada de Juan. Entonces abusivamente le dijo: 

—¡ALÓ! Tu esposa murió” 

Silencio en la línea

El corazón de Cortázar no soportó el impacto de la noticia, y murió. Juan al otro lado de la línea:

—Era broma, estaba aburrido.

Tuu, tuu, tuu…

Autores del microcuento
Héctor Flores
Sofi Ovalle
Mérari Legrand
Daniela Fuentes