jueves, 27 de enero de 2011

Metafísica de Darwin


Foto y nota tomada de: http://www.facebook.com/renenovoa


“La muerte se lleva a las personas equivocadas”:
Dominique Galeano

¿Es que acaso a la muerte tan sólo le interesan las personas con talento y con conciencia de época?, ¿o será que los golpistas son tan inútiles que ni la muerte los quiere a su lado?
De suerte que vos, Darwin Rodríguez, únicamente te has tomado un descanso en esta vida. Y es que como además de ser escritor, artista contemporáneo y fotógrafo, también tenés una buena relación con la filosofía, por eso quisiste dejarnos con la interrogante de tu ausencia.
Tenés razón al descansar un momento, porque esta lucha no terminará sino hasta que tomemos el poder y al fin la mayoría de hondureños podamos decidir nuestro destino.
Un día antes de la noticia, te vi precisamente en el bar donde nos conocimos. Nos saludamos de largo: vos debías seguir la conversación entre copas y yo, tenía que comprar cigarrillos y volver presuroso a seguir escribiendo, quizá por eso no pudimos despedirnos.
O quizá es que deseaste que me quedara recordando tus obras y la forma en que eternizadas momentos con tu cámara. O con tus huellas en las marchas contra el golpe de Estado, ese que creíamos que jamás viviríamos en pleno bostezo del siglo 21.
O con tu ímpetu al enfrentar a cualquier extranjero con aires de superioridad, y esa forma tan tuya de hacerlo que ponga los pies en la tierra. O las acotaciones que hacías durante nuestras pláticas, que más bien eran tratados filosóficos sobre el ser y las ideas. O tu ira cada vez que alguien de la Resistencia era asesinado.
Darwin, en una ocasión dijiste que era un orgullo que estuviera en tu casa, lastimosamente ese comentario lo hiciste cuando discutíamos acerca de la propuesta de un artista y su compromiso con el arte y con su realidad contextual. Por eso no te pude decir que es al contrario, que soy yo quien se siente orgulloso de ser tu amigo y que te llevaré por siempre en mi memoria. Pero a tu regreso lo diré: te lo prometo.

René Novoa
(27 de enero de 2011)

(No sé quién tomó la fotografía, por eso no he puesto el crédito)

miércoles, 26 de enero de 2011

Atta: analogía de un obrero

“Llegó al muro y se detuvo; por un largo momento quedó indeciso, preocupado. De pronto, resuelto, tomo impulso y vehemente inició el ascenso por la pared, esforzado a reventar; sujetándose tenazmente del áspero revoque, seguía la ruta establecida; parecía torpe en los movimientos que obedecían a su pericia biocinética acumulada a lo largo de toda su vida. Logró subir hasta el batiente de la ventana; continuó la marcha con las patas aguadas, gacho y muy agitado de cansancio, arrastrando el abdomen, lidiando de cuando en cuando con leves olas de brisa caliente que azotaban su carga. Chocó en la columna de concreto y quedó por un rato descansado, luego se puso de costado y aplasto la dura cabeza e inclinó la semilla en la columna, sosteniéndose a medias. Recuperaba fuerzas. Después, porfiado, aún temblándole las patas, resolvió superar el obstáculo por donde había pasado miles de veces portando otras cargas.” *


* Rony Bonilla/Atta (fragmento)

martes, 25 de enero de 2011

Clementina la mística

Por: Martín Cálix

Sería imperdonable pasar por alto a Clementina Suárez, pues, en el panorama de la literatura hondureña, leer la poesía de Clementina Suárez es una experiencia deslumbrante y conmovedora. Deslumbrante por la riqueza de materiales anudados en torno a un eje de tipo erótico-amoroso. Conmovedora por construir la apasionada radiografía de una mujer empecinada en conquistar, cada vez más, el sentido de su propia identidad.[1] Esa Clementina mística que la historia aún no termina de descifrar nos revela una Honduras profunda, nos envuelve en un verso apasionado, y porque no decirlo: nos invita a acostarnos en uno de sus versos para acariciar la textura de su país, o tal vez, la textura de su sueño, de ella misma en carne y hueso.

A continuación dos hermosas piezas de Clementina Suárez...

De Eslabón a Eslabón

Ahora
no caminarás solitario
porque yo caminaré contigo.
La lucha nos habrá de tragar juntos
y juntos iremos a la acción.

Una Obrera Muerta


Yo no bajaré a la tumba convertida en harapo,
ni un sólo diente de mi boca se ha caído.
Las carnes en mi cuerpo tienen su forma intacta
y ágil en su tallo se yergue la cabeza.

yo iré a la muerte pero con el labio fresco,
con voz firme y clara responderé a la llamada.
Yo sé que están contados los minutos de la vida
y que jamás el destino su sentencia retrasa.

Sobresalto no tengo por entrar a la sombra,
nadie quiero que venga por mi muerte a llorar,
la espuma de mi sangre como aceite se acaba
y para ése instante a todos sólo pido silencio.

No quiero que ya muerta peinen mi cabello
ni que las manos juntas pongan en mi pecho,
quiero que me dejen así como me quede
y así en la tierra abierta me vayan a dejar.

No quiero que me vistan, ni que me ultrajen muerta,
estando con migo los que nunca estuvieron.
Compañeros sinceros, lo que siempre tuve,
sólo esos que se encarguen de irme a enterrar.

Tampoco quiero seña, ni que una cruz me pongan,
no quiero para mí nada que los pobres no tengan.
Pues aún después de muerta, mi puño estará cerrado
y en el viento mi nombre será como bandera.

[1]Literatura Hondureña Contemporánea/H. Umaña

sábado, 22 de enero de 2011

Cosimo

[foto: magicasprincesas.blogspot.com]

Por: Martín Cálix

“y pinta un corazón como un tesoro”
P.G

Papá escribió en una servilleta que él no era uno más en ésta tierra, que pasará por la vida antes de que la muy insolente pase por él. Y así comenzó a escribir el libro más bello que jamás se haya escrito antes. -¡Invento una historia que parte de vos y de mi!- me dijo el viejo.
Nunca lo había visto tan tristemente convencido de algo, y ahora mientras escribe toma estaciones entre capitulo y capitulo, para poder refrescar la mente. Para tomar café sin que la prisa de escribir la próxima palabra eche a perder el aroma de la ingesta.
No creo que haya alguien capaz de decirle que lo abstracto de su imagen se perdió consumido por el fuego en el borde esquizofrénico de la ternura cuando ella partió, y sin embargo, papá cuenta con que ella lo leerá y le dará un beso como pago.
¡Papá escribe la historia más bella del mundo!

viernes, 21 de enero de 2011

Cuenta cuentos viejo Maurice


En 1963 se publicó Where The Wild Things Are, éste hermoso cuento tiene criticas encontradas, desde los que creen que nos es adecuado para los niños, a los que les parece muy compleja su trama y hasta los que pensamos que es una historia muy dulce.
Maurice Sendak, de padres judíos, nació en 1928 en Brooklyn, Nueva York. Después de haber leído a Sendak es difícil no pensar en acercarnos a la literatura infantil, tratar de reinventarnos y volvernos a ver esa mirada extraviada. Volver a sentir por primera vez el sudor, las manos de el/ella, volver a ser libre por última vez.