miércoles, 14 de enero de 2015

Mayor Tom, la tierra lee tu bitácora


No habrá justicia para la buena poesía en Honduras hasta que otras cosas se resuelvan, hasta que se logre entender que el poeta es más que un viajero por el universo oscuro de la creación literaria. No habrá justicia hasta que se abandone la pose del poeta de facebook y avancemos a dialogar sobre las cosas verdaderamente importantes para la construcción de una poética honesta. Lo anterior es debido a que hay obras con las que uno no tiene muros, entonces entran y tocan las fibras más sensibles que se pueda tener.

Por ejemplo, La bitácora del mayor Tom de Armando Maldonado, un viaje con la sonoridad de la urbanidad. En contexto, Bowie, pero lo íntimo dentro de este viaje en este libro es la condición más humana que posee. Es decir, esa capacidad que tiene Armando de entregarse para multiplicar una historia en la que se va descubriendo color y textura de una voz cuyo eco se encuentra quizá en las estrellas.

Hago un alto en la lectura, porque debo ir corriendo a youtube y poner el Space oddity de Bowie para continuar. Bien, ahora puedo continuar.El título es ya para los entendidos la referencia directa al maravilloso disco de Bowie. Pero siempre que leo textos sobre poetas que además son astronautas, inevitablemente hay un sin número de referencias que se cruzan y por favor, aquí uno va desde Kubrick hasta ET. Desde El principito hasta Contact, y uno sabe que a pesar de tanto viaje espacial siempre se encontrará el soñar del universo en las pupilas de la mujer amada. Precisamente nos buscamos en el espacio para encontrarnos en la tierra. Y el Mayor Tom lo sabe.

No hay justicia en Honduras para la buena poesía Mayor Tom, por eso tu viaje es la odisea espacial que te has echado a andar. Mayor Tom, no hay puesto de control y tu casco de astronauta cabe en las manos de una mujer. Mayor Tom, también vos sos el sol. Mayor Tom, cambio.

(Diez, nueve...)
El universo es un pájaro negro
que se alimenta de hombres humillados.

El camino es una travesía de horrores y cielo abierto.
Cada segundo es un animal cuestarriba
que no llega nunca a la morada de los ofendidos.

Asegúrese el casco y el traje porque el infinito
buscará comerle los ojos
como un festín que propician las tinieblas.

(Ocho, siete...)
Trace la línea de ruta.
Escriba canciones sobre un mapa
y cántelas en el sueño de cada río.

El mundo se pondrá al revés cuando parta
y no habrá mano generosa
que detenga la arena del reloj.

(Seis, cinco...)
Los barrios polvorientos levantarán los ojos
ante el minotauro de fuego que alzará en el despegue,
meteoro en retroceso hacia la muralla azul del cielo,
donde los ancianos envían cartas a sus
antepasados.

(Cuatro, tres...)
No llore al salir de la atmosfera,
es imposible formar un océano al oeste de una galaxia.

Planet Earth is blue and there`s nothing I can do.

(Dos, uno...)
Compruebe la ignición de los sueños que tuvo cuando joven
y trate de regresar con ellos envueltos en papel de fumar.

(Cero, despegando...)

Que la luz no se pierda en sus ojos.

Buen viaje

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