sábado, 2 de marzo de 2013

Adrián Bernal: Tegucigalpa bajo el microscopio


Sueño contigo.
Las calles están cambiadas.
Tú no.
Tú estás igual.

     -Sueño/fragmento.-

Con una construcción poética que pone a Tegucigalpa bajo el microscopio, Adrián irrumpe en el escenario de la poesía hondureña. Radiografiando una ciudad que ligeramente le agradece por contarle los males, por apretar el pulso arrítmico de una ciudad que algunas noches parece que agoniza y en otras cuantas luce vívida.

Lo particular de Adrián no es que sea español, sino que siéndolo no se encuentra en "Veintinueve días de abril y marzo", un desvinculamiento con la Honduras que a él le ha tocado conocer. Este primer trabajo editorial de Adrián le da un electroshock al diálogo de la literatura contemporánea nacional.

Las ilustraciones estuvieron a cargo de Erick Zelaya, que además ha colaborado con Editorial La Ronda y pertenece al Colectivo Garawua, con una visión particular del texto de Adrián genera una serie de imágenes que resultan acertadas y terminan de darle un plus a "Veintinueve días de abril y marzo".

Bajo el sello editorial "Disparalapabra" y con licencia Creative Commons es parte de las curiosidades de "Veintinueve días de abril y marzo" que a todas luces se sale del libro tradicional, cabe decir, que hay un concepto trabajado intencionadamente y  con un gusto exquisito.

Les dejo mi favorito:

Bonus Track

Cuentan que Philip K. Dick
hablaba con Dios
como quien platica con un viejo amigo.

Entre psicotrópicos,
ovejas eléctricas,
comunas hippies
y relámpagos de ajenjo
K. Dick le decía a Dios
que algo no estaba bien,
que algo fallaba
y fue por eso que lo asesinó la CIA.

A veces
yo también hablo con Dios.
Como soy ateo
me permito ese de igual a Igual,
esa palmadita en la Espalda
ese no mames Cabrón
cuando empieza con alguna de esas historias
que no se le ocurirrían ni a Philip K. Dick.

Entonces
cuando el Flor de Caña desciende lo suficiente
y hay confianza
y a Él le brillan ligeramente los ojillos por el alcohol
me atrevo a preguntarle por eso de la Trinidad,
por la virginidad de la Virgen
por el Cielo y el Infierno
(maje ¿y el Limbo? ¿y el Purgatorio?
manda huevos),
(maje, el Infierno debe ser un lugar horrible
si es peor que esto).

Él responde encogiéndose de hombros,
apartando la mirada,
tartamudeando
que si los caminos del Señor,
que si los misterios de la Fe,
que si los designios de Más Arriba.

Dios se parece bastante a los mercados financieros.

Así que me enfurezco
y estoy a puntísimo de comenzar a gritarle:
Sodoma, Gomorra, Babel, El Diluvio,
Peste Negra, Inquisición, Cruzadas, Guerra Santa,
Genocidio, Esclavitud, Guerras Mundiales, Facismo,
Haití, Palestina, África, El Mundo,
Josef Mengele, Justin Bieber, José María Aznar.

Pero
al final
me tranquilizo
y me muerdo la lengua.

Después de todo, agachará la cabeza
o me saldrá con que la mayoría de esas cosas
no son Cosa Suya, sino de la humanidad
y me cayo
y le pido un taxi
y me trago las palabras
para no decirle,
que El hombre en el castillo le da mil patadas a la Biblia
y fue por eso
que la CIA asesinó a Philip K. Dick.


*Más detalles de "Veintinueve días de abril y marzo" y de Adrián Bernal en Disparalapalabra.



3 comentarios:

ir-n dijo...

¿Qué decir? Nada que este hombre no haya dicho, sentido, pensado, imaginado o vivido alguna vez.
Se me llenan de vida los ojos, de remembranzas el corazón, de vino las venas y de orgullo el pecho sólo recordando el tiempo que tardó en llegar la primavera para, por fin, hacerse eterna. Primavera de hojas cargadas de tinta que, auguro viajarán conmigo como lo hacen Félix Grande o Ángel González desde donde alcanza mi memoria.
Crecer de la mano, a pesar del tiempo, las circunstancias y los océanos me mantiene firme.
Enhorabuena a los dos por vuestro trabajo.
Saludos

Martín Cálix dijo...

Muchas gracias Ir-n.

Adrián Bernal dijo...

Mi querida amiga:

gracias, por todo.

Te quiero.